Raimundo Viejo Viñas

Autor, profesor, editor, teórico, ciudadano activo, papá y mucho más.

Jul

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La conspiración que viene


versión 0.0 > 02.07.2020, 16h49

Tras meses de confinamiento empiezan a perfilarse los contornos de una “nueva anormalidad”. Lejos de la promesa de no dejar nadie atrás —no digamos ya de un cambio de paradigma— asistimos a una gestión de la crisis limitada a los márgenes del régimen de poder prevaleciente hasta el momento de inicio de COVID19.

El análisis de la tendencia no da lugar a muchas esperanzas: quienes cargaban con los cuidados deben ahora hacerlo en la ausencia creciente del Estado asistencial; quienes se encontraban desprotegidxs en manos de la empresa postfordista deben ahora componérselas para teletrabajar sin límites horarios; quienes se exponían a los modelos punitivos actuariales asisten al despliegue sin límite de los dispositivos de control más orwellianos…

Pero si esta intensificación de las formas de dominación, sujeción y explotación se están intensificando a grandes pasos, no es menos preocupante el progreso de los obstáculos a la acción colectiva: la individuación neoliberal del “yo-desvinculado” (unencumbered self) gana terreno en un tiempo que ha llegado ya al punto de poner en cuestión la proximidad física, el encuentro y el abrazo. Lo común, lo simbiótico, lo compartido se encuentra hoy bajo uno de los peores asaltos que hayamos conocido.

Ante este horizonte que se dibuja estamos llamadxs a invocar el estado de exención desde una nueva clandestinidad. La conspiración se abre hoy a una resignificación que retoma plenamente su etimología: “inspirar con”. Tal es lo opuesto al “expirar sin” de las residencias de la muerte nacidas de la externalización neoliberal. Forjemos la unión de quienes respiran de consuno, en la proximidad de lxs amantes, de las confidencias, de la solidaridad de quien solo puede seguir adelante con otrxs en el riesgo de la proximidad.

El momento estratégico actual, si algo puede quedar de un pensar así, llama a resituar el interior, lo íntimo, el contacto personal y directo. Esta nueva presencia en lo físico no es disociable de una apertura largo tiempo olvidada, una apertura hacia adentro. No hacia un interior de evasión, sino de experiencia inefable, de tránsito simbiótico.