Raimundo Viejo Viñas

Autor, profesor, editor, teórico, ciudadano activo, papá y mucho más.

Jun

26

Historical Materialism BCN


Este viernes, a las 10h, en la sala F de la Nau Bostik (C/Ferran Turné, 1-11, Barcelona) presento una ponencia en el marco del encuentro Historical Materialism BCN. Unos días que van a reunir un montonazo de células grises y prometen encuentrose intercambios de lo más interesante.

El texto que presento lleva por título Gesto, institucionalidad, antagonismo: hacia un paradigma del comunismo lisérgico. Su sinopsis dice así:

«En el tiempo histórico en que la inmaterialización del trabajo ha avanzado a pasos agigantados, facilitando con ello la mutación del capitalismo en un capitalismo de signos o semiocapital, la cultura pasa a reconfigurarse como un nuevo campo para el antagonismo. Este mismo tránsito al postfordismo se ha librado en el marco de una crisis de institucionalidad que los movimientos sociales no han sabido leer ni interpretar en su favor, de suerte tal que, la progresiva e imparable invasión del mundo de la vida por cuenta de los dispositivos biopolíticos se ha traducido en una subordinación creciente de la actividad cultural, en una mayor dependencia de los recursos administrados –pública o privadamente– al margen de los agentes capaces de generar una subjetivación antagonista. A su vez, estas condiciones de posibilidad se ven complicadas por la automatización de los procesos productivos. Se constriñe así el margen de intervención y progresa la heteronomía del semiocapital, agotando la potencia creativa de los sujetos inscritos en las relaciones de dominación que el propio antagonismo busca subvertir. Es entonces cuando urge repensar el gesto liberador como acción capaz de reinterpretar el problema de la institucionalidad poniendo en marcha prácticas instituyentes desde, en, por y para la autonomía. Sobre la base de esta diagnosis, en esta comunicación proponemos una pronosis heurística que sitúe la articulación de las luchas del precariado en el mundo de la cultura como un horizonte de liberación capaz de escindir del mando semiocapitalista sus propios recursos y componerlos en una lectura ganadora respecto a la lógica del semiocapital, deudor en última instancia de la heteronomía de la automatización. Una prognosis heurística tal no es posible, a día de hoy, sin la mediación de los procesos de subjetivación que acompañan una mutación profunda de la conciencia. Es ahí, precisamente, que el común debe repensarse no como una matriz de agenciamiento molar, económico o estatal, sino molecular, político y autónomo. En esa línea entendemos que se abre hoy el campo de lo político a una ola de antagonismo impredecible y liberadora.»

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